Esperanza congelada: reimplantan en Edimburgo tejido testicular guardado durante años para devolverle la fertilidad a un joven argentino del NHS
Un paciente de 19 años recibió en agosto un autotrasplante experimental con material criopreservado antes de una quimioterapia agresiva. El caso, primero en el Reino Unido, abre una ventana inédita para varones que perdieron la posibilidad de ser padres después de tratamientos oncológicos.

Me lo imagino entrando al consultorio con la carpeta de estudios bajo el brazo, los ojos un poco más despiertos que de costumbre, como quien vuelve a un lugar conocido para escuchar, esta vez sí, una buena noticia. Es un joven de 19 años, paciente del sistema de salud británico, y a su espalda carga una historia que muchos lectores de entre 40 y 60 años van a reconocer como propia o cercana: la de haber atravesado un tratamiento médico durísimo y haber descubierto, tiempo después, que el precio incluía algo que todavía no había tenido tiempo de pensar en serio, como ser padre. Hoy, mientras escribo estas líneas, ese joven es protagonista del primer autotrasplante de tejido testicular realizado en el Reino Unido, una intervención experimental que se hizo en Edimburgo durante agosto de este 2026 y que reabre un debate enorme sobre fertilidad masculina, cáncer y medicina del futuro.
Lo que sigue es la reconstrucción de un caso clínico que los equipos médicos del NHS Lothian y de la Universidad de Edimburgo difundieron con cautela, porque todavía no hay resultados concluyentes, pero con la suficiente transparencia como para entender por qué se trata de un hito. La historia arranca en 2023, cuando este paciente —cuya identidad se mantiene bajo reserva— tenía apenas 16 años y debía someterse a un trasplante de médula ósea para tratar un trastorno sanguíneo severo. Antes de recibir la quimioterapia de altas dosis que ese procedimiento exige, los médicos le propusieron una decisión que a esa edad suena abstracta pero que cambia la vida: preservar una muestra de tejido testicular, congelarla y guardarla en el laboratorio. En criogenia, las células no se pierden; quedan en pausa.
Tres años después, un autotrasplante con final abierto
Cuando el reloj marcó tres años, los análisis confirmaron lo que el equipo médico temía: el paciente ya no producía espermatozoides. La quimioterapia, que había sido indispensable para salvarle la vida, había arrasado con la fábrica. Entonces apareció la posibilidad de probar algo que, hasta ahora, solo se había intentado una vez en el mundo, en Bélgica, con resultados parciales. En Edimburgo decidieron reimplantar una parte del tejido que él mismo había guardado. Lo que buscan las células madre espermatogoniales que contiene ese material es volver a activarse dentro del testículo, retomar la producción y, eventualmente, devolverle al joven lo que la enfermedad le había quitado. Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo de la Universidad de Edimburgo y responsable del equipo, aclaró que la técnica todavía debe demostrar que permite obtener espermatozoides y, sobre todo, lograr nacimientos de manera segura y repetible. No hay promesa, hay hipótesis.
“Siempre quise tener hijos propios, pero empecé a aceptar que quizá no sería posible. Este procedimiento me dio una esperanza real para el futuro.”El paciente, 19 años, cuya identidad se mantiene en reserva
Qué se analiza y por qué importa el caso belga
- En ocho meses, el equipo retirará una porción del tejido reimplantado para verificar si se produjo espermatogénesis, es decir, si hay espermatozoides nuevos.
- Si aparecen espermatozoides, los especialistas deberán confirmar que son aptos para técnicas de reproducción asistida, como una fecundación in vitro.
- Como el paciente tiene antecedentes oncológicos, el protocolo exige descartar que el tejido reimplantado contenga células malignas, para lo cual se utilizan estudios de histología, inmunohistoquímica y marcadores moleculares.
- El antecedente más cercano es el de un hombre de 27 años en Bélgica, cuyo tejido había sido congelado cuando tenía 10; tras reimplantar fragmentos 16 años después, produjo espermatozoides maduros, aunque hasta ahora no se reportó un nacimiento a partir de ese material.
Mientras tanto, en la Argentina, la Ley 26.862 ya incorporó al Programa Médico Obligatorio los procedimientos de reproducción asistida y la preservación de gametos o tejidos reproductivos, una herramienta que, de madurar esta técnica, podría sumarse al menú de opciones que los oncólogos ofrecen a los varones jóvenes antes de una quimioterapia de alto riesgo. Pienso otra vez en ese chico de 19 años caminando por los pasillos del hospital, con la carpeta bajo el brazo y una pregunta enorme para hacerse dentro de ocho meses. La medicina, en casos como este, se parece mucho a la vida misma: no devuelve lo perdido, pero a veces regala tiempo suficiente para que la biología encuentre, sola, una salida.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Frente frío polar se extiende por Argentina: se esperan mínimas de hasta -4°C

