Sábado, 26 de septiembre de 2026
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El laboratorio de los sentimientos: llega a Prime Video La hipótesis del amor, con Lili Reinhart y Tom Bateman

La adaptación de la novela de Ali Hazelwood convierte un pacto entre una estudiante de posgrado y un profesor en una comedia romántica que se apoya en la amistad, la investigación científica y la dificultad de sostener una mentira piadosa.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 24 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me siento frente al sillón con el control remoto en la mano y la expectativa de siempre que tengo cuando una comedia romántica promete sacarme una sonrisa, y lo confieso: La hipótesis del amor me recibió con una propuesta que conozco de memoria, pero que en esta película encuentra una vuelta de tuerca interesante, porque el romance no nace en una fiesta ni en una oficina, sino en un campus universitario donde la ciencia y los sentimientos conviven a los tropezones.

Un pacto que desata todo

La historia que ya se puede ver en Prime Video gira en torno a Olive Smith, una estudiante de posgrado interpretada por Lili Reinhart, y Adam Carlsen, el profesor que encarna Tom Bateman. Olive quiere ayudar a su amiga Anh a animarse con un chico, y para eso necesita aparentar que ella ya no está interesada en ese muchacho. Adam, por su parte, necesita simular un noviazgo que le sirva para conseguir una beca y continuar con su trabajo en la universidad. Así, dos motivaciones distintas se cruzan en un acuerdo que, a priori, parece frío y hasta cínico.

  • Dirección: Claire Scanlon, conocida por su trabajo en series como The Bold Type y por haber dirigido episodios de Brooklyn Nine-Nine y The Office.
  • Guion: Sarah Rothschild, sobre la novela de Ali Hazelwood.
  • Reparto principal: Lili Reinhart como Olive Smith y Tom Bateman como Adam Carlsen.
  • Elenco de apoyo: Rachel Marsh, Nicholas Duvernay, Jaboukie Young-White y Arty Froushan.
  • Duración: 110 minutos.
  • Plataforma: Prime Video.

El planteo es sencillo y por eso funciona: Olive arrastra nerviosismos genuinos cuando tiene que sostener la mentira, y Adam carga con esa fama de profesor distante que parece más cómodo entre papers que entre personas. Esa distancia inicial es la que permite que la comedia respire, porque cada escena juntos se convierte en un pequeño ensayo donde los dos calculan gestos, sonrisas y palabras.

La amistad como motor

Quiero detenerme en algo que me parece clave y que el material cuenta con bastante detalle: la película no se sostiene únicamente sobre el romance. Olive perdió a su madre en la adolescencia y encontró en Anh una especie de familia elegida, con quien comparte no solo la amistad sino también la pasión por la ciencia. Esa complicidad es la que empuja a Olive a meterse en el acuerdo con Adam, y por eso el pacto no se siente caprichoso: nace del deseo genuino de cuidar a alguien querido.

Esa decisión también le da carnadura al personaje de Reinhart, que transita la incomodidad de fingir con torpeza y la vulnerabilidad de quien se está exponiendo emocionalmente sin tener del todo el control. Bateman, por su parte, compone a un Adam que necesita el arreglo tanto como Olive, aunque por motivos profesionales, y eso ayuda a que ninguno de los dos quede en una posición de poder absoluto sobre el otro.

De la farsa al sentimiento

El recorrido del filme sigue el camino conocido: la mentira se afianza en público, los personajes se acercan en privado y, tarde o temprano, la ficción empieza a mezclarse con la realidad. La película trabaja ese pasaje con escenas de investigación, cenas con colegas y diálogos en pasillos donde la fachada se va debilitando. Para quienes disfruten del género, hay un placer adicional: ver cómo un acuerdo tan esquemático se llena de matices hasta dejar al espectador preguntándose si los protagonistas admitirán lo que sienten.

Lejos de quedarse solo en el engranaje romántico, La hipótesis del amor aprovecha el entorno académico para meter humor con tono ligero y momentos de incomodidad que identifico con facilidad, esos en los que uno se imagina cómo sería fingir un noviazgo delante de un aula llena de gente que toma nota de todo.

Si te gustan las comedias románticas con protagonistas adultos, universitarios y algo desencantados, esta película te va a entretener sin pedirte demasiado: son 110 minutos que se pasan rápido, con dos intérpretes que sostienen el centro de la historia y un elenco de apoyo que aporta variedad. No es una propuesta que rompa el molde, pero sí es una que cumple con lo que ofrece y deja, al terminar, esa sensación tibia de haber pasado un buen rato, que al final del día es lo que uno busca cuando se sienta a mirar una historia así. La podés encontrar en Prime Video y, para mí, merece el lugar en la lista de planes del fin de semana.

LP
Ludmila PintosCultura y carnaval

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