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El hacha vuelve al living: la nueva entrega de "Monstruo" se anima a Lizzie Borden y debuta con 12,1 millones de visualizaciones

Con Ella Beatty como protagonista, la miniserie de Netflix repasa el caso que se convirtió en leyenda popular. La cuarta entrega de la antología de Ryan Murphy e Ian Brennan arranca primera en 60 países, pero registra el debut más bajo de toda la saga.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Volvió el carnaval del crimen a Netflix y esta vez la pasarela la abre Lizzie Borden, esa mujer que durante más de un siglo viene caminando con el hacha al hombro por el imaginario popular de Estados Unidos. La nueva entrega de la antología "Monstruo" -la cuarta, para ser exactos- llegó a la plataforma con Ella Beatty como protagonista absoluta y un debut de 12,1 millones de visualizaciones que, conviene aclararlo de entrada, no es poca cosa aunque la propia comparación interna de la saga la deje en el último escalón del podio. Yo confieso que cuando Ryan Murphy e Ian Brennan anunciaron que se la iban a jugar con Borden después de habernos pasado por encima con Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y Ed Gein, sentí ese cosquilleo de cuando un director decide mirar hacia un caso donde la sospecha nunca terminó de cerrarse del todo y, sobre todo, donde la víctima y la victimaria parecen intercambiarse los papeles según quién cuente la historia.

Una mujer, un hacha y dos cadáveres en la casa de los padres

La miniserie repasa el caso que atraviesa la cultura estadounidense como un relámpago: el asesinato del padre de Lizzie y de su madrastra a hachazos en la propia casa familiar, en Fall River, Massachusetts, a fines del siglo XIX. Borden fue juzgada y absuelta, pero la sospecha nunca la abandonó, y mucho menos el apodo de "la loca del hacha", que la serie recoge casi como un subtítulo inevitable. Beatty, hija de un árbol genealógico Hollywoodense que cualquiera puede rastrear en dos clics, se pone al hombro un personaje complejo, incómodo, que ni las crónicas de la época terminaron de definir. Son ocho episodios, formato compacto, para quienes quieran maratonearla el finde.

Números que cuentan una historia interna

Acá es donde la cosa se pone interesante para mí, porque los fríos de la planilla de Netflix hablan casi tanto como la propia serie. La primera entrega, dedicada a Jeffrey Dahmer, había arrancado con 22 millones de visualizaciones, un número que pesaba como un ladrillo. La de los hermanos Menéndez, en 2024, debutó con 12,3 millones, y la de Ed Gein se había quedado en 12,2. La de Borden cierra ese trío con 12,1 millones, apenas por debajo, lo suficiente como para que varios titulares del norte la presenten como "el debut más bajo" de la saga. Ahora bien, vale la pena desdramatizar: estamos hablando de diferencias de décimas entre las tres últimas, y todas ellas son cifras enormes para cualquier ficción de streaming. Que haya quedado primera en 60 países no es un dato decorativo: es la prueba de que la marca "Monstruo" sigue funcionando como un gancho de pesca a escala global, aunque el anzuelo esta vez se haya clavado un poquito menos hondo que en las temporadas anteriores.

La grieta de la crítica y una recomendación personal

En Rotten Tomatoes, mientras tanto, la cosecha es bastante más filosa: un 42 por ciento de críticas positivas que la deja como la segunda entrega peor valorada de la saga. Lo aclaro porque a veces los lectores confunden audiencia con calidad, y acá conviene separarlos: podés tener millones de visualizaciones y, al mismo tiempo, una recepción periodística tibia. La crítica anglosajona le reconoce a Beatty una composición arriesgada, pero le reprocha a la serie cierto tono de telefilme deLifetime, más pendiente de la postal gótica que de las preguntas incómodas que el caso sigue dejando abiertas sobre la justicia, la misoginia y los prejuicios de clase de la época. Yo, que vengo siguiendo esta saga desde la primera entrega y que cada vez que arranca una nueva me siento como aquella vez que entrabas al corsódromo y todavía no sabías con qué comparsa te ibas a cruzar, te la recomiendo igual: no porque sea la mejor de las cuatro, sino porque Lizzie Borden merecía su propia pasarela y acá la tiene, con sus luces, sus sombras y su hacha cruzándole la cara. Para mí, sobra lugar en el living.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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