El comprobante que guardó una abuela durante cuatro décadas y terminó dando origen a una marca de salsa artesanal en Centenario
Un papel escrito a mano en 1981 con el detalle de una producción familiar de salsa de tomate se transformó en el puntapié inicial de Mister Tomato, el emprendimiento que dos hermanos de Neuquén impulsan sobre una receta italiana de cuatro generaciones. Sin conservantes ni aditivos, con tomate San Marzano de la zona, ya producen alrededor de 1.500 botellas por temporada y reciben pedidos de todo el país.

Voy a arrancar por una imagen que a mí me sigue pareciendo extraordinaria cada vez que la cuento: una cocina en Centenario, provincia de Neuquén, donde un grupo de mujeres se reúne desde las siete de la mañana de un día de enero. Algunas pelan tomates, otras revuelven ollas enormes, otras acomodan botellas recién lavadas. Si alguien llega tarde, sabe que va a tener que esperar al domingo siguiente para sumarse. Esa escena, que se repitió durante décadas en la familia Pieroni-Martarelli, es el corazón de una historia que empieza hace más de un siglo en Italia y que, hace apenas unos años, terminó convertida en un emprendimiento que hoy manda encomiendas a distintos puntos de la Argentina.
Para entender cómo se llega de esas ollas familiares a una marca con nombre y apellido, hay que remontarse a los orígenes. Argentina Martarelli y Pompeyo Pieroni salieron de Ancona, en Italia, y se instalaron en la región del Alto Valle a principios del siglo XX. No trajeron casi nada en el equipaje, pero trajeron algo que no ocupa lugar en una valija: la costumbre de hacer salsa de tomate casera cada verano, en grandes cantidades, para que la despensa alcanzara durante todo el año. Esa tradición fue pasando de generación en generación, primero a sus cinco hijos y después a los nietos y bisnietos, siempre con la misma lógica: tomates seleccionados uno por uno, fuego encendido temprano y cucharones hundidos en ollas que parecen no tener fondo.
El papel guardado durante cuatro décadas
A esa rama de la familia pertenece Julia, la abuela que durante años fue una de las encargadas de mantener viva la receta. Cuando falleció en 2006, su casa quedó prácticamente intacta durante un tiempo largo, con cajas de fotos y papeles viejos esperando ser revisados. Al volver a recorrerla, su nieto Juanma se topó con un comprobante de pago de Gas del Estado fechado en 1981, con sello del Banco Provincia del Neuquén. Lo que había en el reverso fue lo que cambió todo: la anotación manuscrita de Julia con los detalles de aquella temporada de salsa, cajones de tomates utilizados, botellas rotas, botellas limpias, botellas sanas. Un registro minucioso de producción que nadie había ido a buscar y que sobrevivió más de cuatro décadas dentro de un cajón.
“Fue como encontrar un tesoro. Hasta entonces, la salsa era simplemente lo que se hacía en casa. Ese papel nos hizo mirar la receta de otra manera.”Juanma, nieto de Julia
Yo quiero detenerme en ese punto, porque me parece lo más humano de toda esta historia. No hay un gran dato macroeconómico ni una cifra de marketing que explique el nacimiento de Mister Tomato: hay un papel guardado por una abuela, una familia que se anima a leerlo en serio y dos hermanos que deciden pasar de la cocina al mercado. Esa decisión, que parece chica cuando uno la cuenta en una nota, en la vida real les implicó capacitarse en elaboración de conservas y seguridad alimentaria, hacer sus primeras prácticas en la sala municipal La Celina de Centenario y animarse a un primer lote de entre 30 y 50 botellas. Cuando se quedaron sin tomates antes de lo previsto, entendieron rápido que producir para vender no es lo mismo que producir para la familia.
De la cocina familiar a las góndolas de todo el país
- El primer lote comercial de Mister Tomato fue de entre 30 y 50 botellas y sirvió como prueba piloto.
- Al verano siguiente trituraron más de 15.000 tomates y embotellaron unas 1.500 unidades.
- El último lote, elaborado en mayo, se agotó por completo.
- La receta mantiene la base original: tomate triturado y albahaca, sin azúcar, sin sal agregada ni conservantes.
- Para la variedad eligieron el San Marzano, un tomate que trabajan con productores locales de la zona.
- Actualmente reciben pedidos de distintos puntos del país, además de vender en ferias y comercios de la región.
Vuelvo a la cocina de la que partí al principio, porque ahí sigue estando la clave de Mister Tomato. Las mismas mujeres de la familia que durante años se levantaban al alba para hacer la salsa de la temporada siguen siendo las que controlan los tiempos, las cantidades y los secretos de una receta que viaja en la memoria y en un papel escrito a mano hace más de cuarenta años. Cada botella que hoy llega a una mesa fuera de Neuquén lleva algo de esa escena de enero, de esas ollas enormes y de ese comprobante de Gas del Estado que, sin saberlo, terminó siendo el acta de nacimiento de un emprendimiento que honra, botella por botella, la historia de cuatro generaciones.
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