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Viernes, 9 de octubre de 2026
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El canto que dejó Marina: la nueva novela de Claudia Piñeiro entre las aves, la amistad y un secreto

La escritora vuelve con una historia que pone a una editora frente al manuscrito inconcluso de su amiga bióloga, en un libro donde el duelo, la ornitología y la trastienda del trabajo editorial se cruzan como en un coro.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
El canto que dejó Marina: la nueva novela de Claudia Piñeiro entre las aves, la amistad y un secreto

Son las diez de la mañana y yo todavía estoy pensando en Marina Martinelli como si fuera una persona a la que se puede llamar por teléfono. Esa es, justamente, la sensación que deja El canto invisible, la nueva novela de Claudia Piñeiro que acaba de llegar a las librerías argentinas de la mano de Alfaguara, y en la que la autora vuelve a hacer algo que sabe muy bien: entrar por la puerta de un vínculo cercano para después abrir, desde ahí, un mundo entero. Esta vez ese mundo es el del canto de las aves, pero también el de la amistad entre mujeres que se eligen como familia, y el de ese trabajo silencioso que casi nunca se ve: el de editar un libro ajeno, especialmente cuando quien lo escribió ya no está.

Una editora, una amiga desaparecida y un manuscrito que cambia todo

La protagonista es Julia Muntaner, una editora de 64 años a la que le toca ordenar y darle forma al libro que dejó inconcluso Marina Martinelli, una de las biólogas más reconocidas del país, muerta en un accidente de tránsito. Marina investigaba el canto de las aves, y a medida que Julia avanza en el manuscrito empieza a conversar con ella en su cabeza, a recuperar recuerdos de una amistad larga y a encontrarse con datos que le sacuden lo que creía saber de su amiga. La novela, así, funciona en varias capas: es una historia de duelo, es un retrato del vínculo entre dos mujeres, y es también un thriller emocional construido alrededor de un secreto que reaparece en el momento menos pensado.

Lo que más me interesa, y se lo escuché decir a la propia Piñeiro en varias conversaciones sobre el libro, es que la autora tomó la decisión de contar la trastienda del trabajo editorial. Esa tarea, casi invisible para el público lector, aparece acá como lo que es: un trabajo minucioso, paciente, lleno de dudas, donde una editora no solo corrige páginas sino que decide qué mundo quiere entregarle a quien va a leer. Para Piñeiro, Julia Muntaner es un personaje que le debe mucho a editoras reales que la acompañaron a lo largo de su carrera. La propia escritora mencionó a Julia Saltzmann, Julieta Obedman, Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne como presencias que quedaron tejidas en la figura de su protagonista.

“Quería que se entendiera que editar no es solo pulir un texto: es tomar decisiones sobre el mundo que ese texto propone.”Claudia Piñeiro, sobre el personaje de Julia Muntaner

Cómo se cruza una cena en Madrid con un libro sobre aves

El costado ornitológico de la novela también tiene su pequeña historia de origen, y a mí me gusta contarla porque dice mucho de cómo se cruzan los proyectos en la vida de un escritor. Piñeiro contó que tomó contacto con el mundo del canto de las aves durante una cena en Madrid, donde alguien le mostró una aplicación de celular que identifica especies a partir de su sonido. A partir de ahí empezó a usar esa herramienta cada vez que salía a caminar, y de a poco fue incorporando a su escritura lo que iba aprendiendo. La aplicación en cuestión se llama Merlin Bird ID y fue desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.

  • Merlin Bird ID: aplicación gratuita que identifica aves por su canto y por fotos, creada por el Cornell Lab of Ornithology.
  • Dato que sorprende: durante mucho tiempo se sostuvo que en la mayoría de las especies de aves las hembras no cantan, una idea que investigaciones más recientes cuestionan.
  • La novela incorpora un glosario final con mujeres ornitólogas que fueron clave para revisar esos prejuicios.
  • Piñeiro también publicó este año Mi miedo xixi, un libro ilustrado pensado para chicos.
  • La autora trabaja además en adaptaciones teatrales de Como bestias, de Violaine Bérot, y de Maldición eterna a quien lea estas páginas, de Manuel Puig.

Me detengo un segundo en ese punto de los prejuicios, porque a mí me parece el corazón de algo que Piñeiro viene explorando hace tiempo en su obra: la idea de que hay saberes, voces y oficios que fueron silenciados históricamente, y que la literatura puede volver a ponerlos en circulación. Decir que las hembras de las aves no cantan es, en el fondo, decir que hay un mundo sonoro entero que no se escuchó. Y El canto invisible trabaja exactamente sobre eso: sobre lo que no se escuchó, sobre lo que queda afuera de un registro, sobre la tarea paciente de alguien que se sienta a escuchar otra vez, con otros oídos, lo que ya estaba ahí.

Por eso la novela termina siendo mucho más que una historia sobre pájaros o sobre un manuscrito: es una novela sobre la memoria, sobre los vínculos que sobreviven a la muerte de una de las partes, y sobre la herencia intelectual y emocional que deja una amiga. Mientras leía pensaba en cuántas veces, en la literatura, una amistad entre mujeres queda reducida a un decorativo cuando en realidad es la estructura entera del relato. Acá no: acá la amistad es la casa donde pasa todo lo demás. Y cuando uno cierra el libro, lo que le queda es esa imagen de Julia Muntaner trabajando hasta tarde sobre las páginas de Marina, ordenándole la vida, escuchándola todavía, dejándola cantar.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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