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Martes, 20 de octubre de 2026
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De una chacra en San Martín de los Andes al podio de la mermelada mundial: la historia de Puentes de Luz

Tres mermeladas elaboradas por jóvenes con discapacidad en la Patagonia neuquina se consagraron en los Dalemain World Marmalade Awards 2026, en el Reino Unido, entre 3.400 productos de 33 países. El logro rescata casi dos décadas de trabajo de una organización que convirtió el cultivo, la cocina y el envasado en un proyecto de vida.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 3 min de lectura
De una chacra en San Martín de los Andes al podio de la mermelada mundial: la historia de Puentes de Luz

La escena que lo cambia todo

Llegué a la chacra de Puentes de Luz una mañana fría, de esas en las que el aire patagónico parece morder la cara, y lo primero que encontré fue a Maxi Wosner manipulando tarros con la misma seriedad de un relojero. Mientras acomodaba las etiquetas recién impresas, me dijo, sin levantar la vista, que esas mermeladas habían cruzado el océano y habían vuelto con medallas. Yo, confieso, tardé un par de segundos en procesar la noticia: tres mermeladas hechas en San Martín de los Andes, en un taller donde trabajan jóvenes con discapacidad, premiadas en Inglaterra, compitiendo contra productores de todo el mundo.

Un premio que se cocina en familia

El reconocimiento llegó en la edición 2026 de los Dalemain World Marmalade Awards, una competencia que este año reunió 3.400 productos provenientes de 33 países. Tres recetas de Sabor Natural, que es como se llama el emprendimiento productivo de Puentes de Luz, fueron seleccionadas: la mermelada de limón y menta con bayas de arrayán obtuvo medalla de bronce, al igual que la de naranja tradicional, mientras que la de naranja con clavo de olor y canela recibió una mención de honor. Las tres tendrán una edición limitada disponible para el público en los próximos meses.

Una organización que nació de las familias

Puentes de Luz no es un invento de escritorio ni un proyecto bajado de un organismo internacional: nació en 2007, de la mano de un grupo de familias de San Martín de los Andes que se negaba a quedarse de brazos cruzados frente al futuro de sus hijos. Uno de sus fundadores es Luis Rodríguez, psicólogo y hermano de una mujer con síndrome de Down, que conoce desde adentro lo que significa pelear por cada derecho. En 2012, la organización dio un paso clave con la apertura de su propio Centro de Día, que evitó que decenas de familias tuvieran que viajar horas y horas hasta Neuquén capital o Bariloche para acceder a servicios de atención especializada.

Los números de casi veinte años de trabajo

  • Más de cien personas con discapacidad acompañadas de forma cotidiana.
  • Más de mil familias que encontraron un espacio de apoyo y contención.
  • Más de seis mil docentes y profesionales capacitados en inclusión y discapacidad.
  • Más de treinta mil personas que participaron de los eventos comunitarios.
  • Tres mermeladas premiadas en los Dalemain World Marmalade Awards 2026.

Los protagonistas, uno por uno

En la chacra y en los talleres de Sabor Natural, los protagonistas tienen nombre y apellido. Maxi Wosner combina su trabajo en el mercado laboral abierto con las horas que le dedica al taller de mermeladas, y fue una de las manos que preparó los envíos a Inglaterra. Sofía La Placa, que también forma parte del proyecto, es una pintora reconocida como Embajadora Cultural de San Martín de los Andes por el Concejo Deliberante local. Y Lautaro Prieto, otro de los jóvenes de la organización, integra la Selección Argentina de Básquet para personas con síndrome de Down y, además, practica fútbol con la misma energía con la que encarar cualquier aventura.

Cuando me retiré de la chacra, ya entrada la tarde, me crucé otra vez con Maxi, que seguía Tarro de por medio acomodando próxima la producción. Le pregunté qué sentía al saber que una mermelada hecha por sus manos estaba en un podio mundial, y me respondió con una frase corta, de esas que a mí, como periodista, me cuesta muchísimo olvidar: que no había sido un premio para una receta, sino para una manera de hacer las cosas juntos. Esa frase, pienso,resume mucho más que cualquier medalla: en San Martín de los Andes, hace casi veinte años, un grupo de familias decidió que la discapacidad no era un motivo para quedarse afuera, sino una razón para inventar un puente. Y los puentes, claro, también se pueden untar en una tostada y viajar hasta Inglaterra.

EZ
Esteban ZapataSociedad y vida

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