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Colgarse de una barra fija durante treinta segundos: el gesto simple de la infancia que los adultos olvidaron y que ayuda a estirar el cuerpo de oficinista

Un ejercicio que cualquier persona puede intentar en una plaza, sin equipamiento ni ropa especial, abre la espalda y los hombros de quienes pasan el día sentados frente a una pantalla. Especialistas explican variantes, músculos involucrados y advertencias para empezar.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura
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Hay un gesto que los chicos hacen de manera espontánea en los juegos de plaza: agarrar una barra con las manos y quedarse suspendidos. En la adultez, ese movimiento casi desaparece, y eso, según los especialistas consultados, es una mala noticia para los hombros y la espalda de quienes trabajamos ocho horas sentados frente a una pantalla.

Me crucé con esta idea mientras leía a Daniel Vadnal, un fisioterapeuta australiano que creó el sitio FitnessFAQs y que sostiene que se trata de un hábito intuitivo, tan simple como parece, que puede recuperarse sin equipamiento especial y que resulta particularmente útil para los oficinistas. Cuando lo leí pensé en mí mismo, que paso buena parte del día encorvado sobre el teclado, y me pregunté por qué nadie me había propuesto algo tan elemental.

En qué consiste exactamente

La versión básica consiste en sujetarse de una barra fija con ambas manos a la altura de los hombros, los brazos extendidos hacia arriba y el cuerpo orientado hacia abajo. Los pies pueden quedar en el aire, si la persona tiene fuerza para sostener el peso, o apoyados parcialmente en el suelo, lo que reduce la carga y permite empezar con menos esfuerzo. No se trata de un ejercicio avanzado ni de una inversión corporal: la posición es simple, aunque exige control y tolerancia a la incomodidad, según explica Hazel Anderson, fisioterapeuta de la University of St. Augustine for Health Sciences en Austin, Texas.

Dos variantes para una misma postura

  • Suspensión pasiva: la persona deja que el peso del cuerpo genere el estiramiento y los hombros ascienden de manera natural hacia las orejas. Es la forma más accesible para principiantes o para quienes sienten rigidez.
  • Suspensión activa: se bajan los omóplatos de manera deliberada y se sostiene mayor tensión en la espalda y la cintura escapular. Implica más control y exige más fuerza en la zona media del cuerpo.

Vadnal aclara que no son categorías rígidas sino puntos dentro de un mismo rango de intensidad: cada persona ajusta la variante a su nivel de comodidad y puede pasar de una a la otra a medida que gana confianza.

Qué músculos se trabajan

Los músculos que más se benefician del estiramiento son los pectorales, los tríceps y los dorsales, áreas que acumulan horas de inmovilidad o de postura encorvada. La mejora inmediata que muchos perciben, una sensación de mayor extensión y menos compresión, responde a que el cuerpo ingresa a un rango de movimiento poco habitual y genera una percepción transitoria de alivio. Anderson advierte que ese bienestar momentáneo no equivale a un tratamiento terapéutico definitivo, ya que la evidencia clínica sobre efectos permanentes en la postura o en el dolor de espalda todavía es limitada.

El ejercicio también trabaja manos, dedos y antebrazos. Anderson destaca que la resistencia del agarre interviene en tareas cotidianas como cargar bolsas o destapar frascos, y por eso considera útil sumar la suspensión a una rutina breve de pausas activas a lo largo de la jornada laboral. Para alguien como yo, que suele terminar el día con las manos agarrotadas del mouse, la idea de poder ejercitar ese grupo sin pisar un gimnasio resulta, cuando menos, atractiva.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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