Cleveland va por todo: Mitchell y Harden renovaron, y se les suma un alero con muñeca caliente
Los Cavaliers cierran la pretemporada con el mismo plantel que llegó a las finales del Este y le agregan a Peyton Watson, la pieza que les faltaba para ilusionarse de verdad.

Arrancamos la NBA y hay un equipo que ya me tiene la mirada puesta: Cleveland. Mirá vos, los Cavaliers vienen de ganar 52 partidos, meterse en las finales de conferencia y decidir que la fórmula no se toca. Algo así como aquel técnico de fútbol que cuando le preguntan por el equipo dice «estos son los míos» y los banca a muerte. La dirigencia de Ohio le dio la razón.
Lo primero que hicieron fue renovar a Donovan Mitchell por cuatro temporadas. Con eso te lo digo todo: Donovan es la cara del proyecto, el tipo que se pone la camiseta al hombro cuando la cosa se pone brava. Y a James Harden le estiraron el vínculo por tres años, esa jugada de base que ordena el juego y que en su mejor versión es un placer ver.
El gran interrogante: Mitchell y Harden, ¿juntos o revueltos?
Acá está el punto que me tiene pensando. La dupla antara genera ilusión, pero también dolores de cabeza. Mitchell es el que te rompe el partido en el momento caliente, el que se hace cargo cuando la defensa se cierra. Harden, en cambio, es el director de orquesta, el que te maneja los tiempos y te sirve las pelotas en bandeja. El problema es que los dos quieren la pelota, y cuando la comparten la defensa rival se pasa de vivo identificando quién la pide.
El propio cuerpo técnico lo sabe: la convivencia del año pasado fue a los ponchazos, porque Harden llegó a mitad de temporada y hubo que reacomodar todo sobre la marcha. Esta vez tienen una pretemporada entera para encontrarle la vuelta. Si lo logran, Cleveland pega el salto. Si no, van a chocar contra el mismo techo.
Watson, el alero que vino desde Denver para tapar el hueco
- Viene de promediar 14,6 puntos, 4,9 rebotes y 2,1 asistencias por partido en 2025-26.
- De titular sus números escalaron a 17,3 puntos con 49,9% de campo y 43% en triples.
- Aporta tamaño, salto y una mano caliente desde el perímetro que en Cleveland no sobraba.
- Puede defender aleros pesados y a la vez abrir la cancha para que Mitchell y Harden operen con espacios.
- Llega con la etiqueta de «la pieza que faltaba» y la presión de tener que justificarla desde el primer partido.
Ahora, no te quiero vender humo: la Conferencia Este no espera a nadie. New York viene de levantar el título y no se va a bajar del caballo. Philadelphia armó plantel de lujo y quiere pelear de verdad. Más atrás hay franquicias que mueven piezas y se meten en la conversación. Cleveland tiene una ventaja que el año pasado no tuvo: arranca el primer entrenamiento con sus figuras desde el día uno. Eso, en una liga donde las lesiones y las adaptaciones tardías te comen el calendario, vale oro.
¿Alcanza con Watson y la continuidad para dar el salto que les falta? Esa es la pregunta del millón. La base está, los nombres están, el entrenador está. Falta dar el pasito que los separa de la élite. Yo, mientras tanto, ya tengo el calendario a mano: Cleveland debuta en estos días y la primera prueba la miramos con lupa. El reloj corre, el calor del río no afloja y la pelota empieza a picar. Vamos a ver qué nos traen los Cavaliers.
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