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Chequeo que salva: por qué el cáncer de próstata se detecta tarde y a qué edad conviene empezar a mirarlo

Es el segundo tumor más frecuente entre los hombres y muchas veces avanza sin dar señales. La edad, los antecedentes familiares y ciertas mutaciones genéticas marcan el momento en que conviene empezar a hablar con el médico sobre los estudios preventivos.

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Esteban ZapataSociedad y vida · 15 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me acuerdo de Jorge, un amigo del barrio que un día me llamó para contarme que le habían encontrado un tumor en la próstata en un control de rutina. No tenía ninguna molestia, ni un solo síntoma raro, ni dolor al orinar ni nada que se pareciera a una señal de alarma. Tenía 58 años, iba al gimnasio tres veces por semana y se sentía perfecto. Por eso mismo le costaba entender qué había pasado: si uno se siente bien, ¿para qué meterse en la consulta de un urólogo a hacerse un estudio que ni siquiera duele? Esa pregunta, que parece tan lógica, es justamente la trampa que tiende este cáncer, que crece en silencio durante años y muchas veces se descubre cuando ya lleva un largo recorrido. Y es la misma pregunta que millones de hombres se hacen todos los días, y que termina costándoles un diagnóstico que podría haber llegado mucho antes.

Para dimensionar lo que estamos hablando alcanza con mirar los números: durante 2022 se registraron 1.467.854 nuevos casos de cáncer de próstata en el mundo y 397.430 muertes, según las estimaciones de GLOBOCAN. Representó el 7,3 por ciento de todos los casos oncológicos y fue el segundo tumor más frecuente entre los hombres, con diferencias marcadas según la región. En Argentina, como en gran parte de Occidente, la cifra lo ubica entre los tumores masculinos más comunes y la principal causa de fallecimiento oncológico en hombres, aunque el dato exacto depende de cada registro local. Lo concreto es que, detrás de esos guarismos fríos, hay miles de historias como la de Jorge, personas que entran a un consultorio por un trámite y salen con una noticia que les cambia la vida.

Por qué se detecta tan tarde

El problema central de este tumor es que los casos localizados suelen crecer sin dar señales. No avisan con dolor, ni con sangrado, ni con trastornos urinarios evidentes. Cuando esos síntomas aparecen, la enfermedad puede estar en una etapa avanzada y haber comprometido ganglios o huesos. Por eso, la estrategia de los especialistas no pasa por esperar las molestias, sino por identificar a quiénes les conviene iniciar controles antes de que aparezcan.

Quiénes tienen más riesgo

  • Edad: a mayor edad, mayor probabilidad de desarrollarlo. La incidencia se incrementa de manera sostenida después de los 50 años.
  • Antecedentes familiares: tener un padre, hermano o abuelo con diagnóstico de cáncer de próstata eleva el riesgo personal.
  • Mutaciones genéticas: las alteraciones en el gen BRCA2, conocidas sobre todo por su vínculo con algunos cánceres de mama, también se asocian con tumores prostáticos de comportamiento más agresivo.
  • Origen étnico y otros factores: los hombres de ascendencia afrodescendiente suelen presentar mayor incidencia y cuadros más severos, según los registros internacionales.

A qué edad conviene empezar a preguntar

Para quienes tienen riesgo elevado por antecedentes familiares o por mutaciones conocidas, la recomendación de Mayo Clinic es que la conversación con el equipo de salud sobre los controles puede comenzar entre los 40 y los 45 años, incluso antes si hay motivos puntuales. Para la población general de entre 55 y 69 años, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere una decisión individual, evaluando junto con un profesional los posibles beneficios y limitaciones del análisis de antígeno prostático específico, conocido como PSA. A partir de los 70 años, ese organismo no recomienda el tamizaje sistemático porque los potenciales daños pueden superar los beneficios.

Cómo se lee el PSA y qué puede confundirlo

El PSA mide una proteína presente tanto en células prostáticas normales como en células malignas. Un valor elevado no confirma cáncer, pero puede justificar estudios adicionales para entender qué está pasando. Antes de sacar conclusiones, el médico suele repetir la prueba, porque hay varios factores que pueden alterar el resultado sin que haya un tumor de por medio: el ejercicio intenso, una inflamación, una biopsia reciente o la toma de ciertos medicamentos como finasterida o dutasterida, muy usados para problemas de próstata. Si el PSA sigue elevado después de esa segunda medición, la evaluación puede incluir un examen físico, otros biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para identificar zonas sospechosas que requieran biopsia.

Volví a hablar con Jorge la semana pasada, ya pasado el primer susto y en pleno tratamiento. Me dijo algo que me quedó dando vueltas: "Si me hubiera animado a preguntar a los 50, tal vez hoy la charla con el médico hubiera sido otra". No es un dato médico, es una sensación, pero resume lo que los especialistas intentan explicar hace años: en este tumor, el momento de empezar a chequearse no lo marca el cuerpo con un dolor, lo marca el reloj, la historia familiar y una conversación a tiempo con el médico de cabecera.

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