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Bares que suman inteligencia artificial a la barra: el cliente lleva la notebook y el local pone el equipo

Una modalidad que crece en el exterior combina gastronomía, conectividad y capacidad de cómputo para desarrollar tareas con modelos de IA durante la permanencia del cliente.

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Gabriela RetamarPoliciales y judiciales · 19 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

La propuesta se presenta bajo un formato sencillo: el cliente se instala en el local con su computadora y, mientras dura su visita, accede a la capacidad de procesamiento que el bar pone a disposición como parte del consumo. Así, puede programar, generar contenido o analizar información sin necesidad de contratar por separado esa infraestructura.

El acceso suele iniciarse por una red local, un código QR u otro mecanismo dispuesto por el establecimiento. A partir de allí, la persona trabaja desde su propio equipo con los recursos disponibles en el lugar, lo que abre la puerta a experimentar con modelos de inteligencia artificial o avanzar en proyectos concretos.

Condiciones variables según el local

El uso se mide en tokens y no todos los espacios aplican las mismas reglas. Algunos ofrecen un consumo ilimitado mientras el cliente permanezca en el local, mientras que otros limitan el acceso o lo restringen a determinadas aplicaciones. La oferta tampoco es uniforme en cuanto a herramientas: hay bares orientados a usos específicos y otros que facilitan infraestructura de cómputo para tareas diversas.

  • Acceso a modelos de IA con el consumo de una bebida.
  • Uso medido en tokens o ilimitado, según el establecimiento.
  • Conexión mediante red local, código QR u otro mecanismo.
  • Infraestructura de cómputo provista por el bar, no por el cliente.
  • Funcionamiento similar al de un coworking, con barra incluida.

Un esquema con costos propios

Detrás del servicio hay una estructura que demanda inversión y mantenimiento. Los modelos requieren equipos potentes, consumo eléctrico elevado y sistemas de refrigeración acordes. Sostener esa operatoria se suma a los gastos habituales de un bar y reconfigura la propuesta tradicional del rubro.

El formato, con variantes, se replicó en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Alemania y China, según trascendió. En cada país, la implementación responde a las posibilidades de cada local y al perfil del público que convoca: estudiantes, desarrolladores, investigadores y emprendedores que necesitan herramientas de inteligencia artificial para sus actividades.

La bebida queda incluida en un paquete más amplio. Quien se sienta a trabajar obtiene, durante su permanencia, acceso temporal a recursos que, fuera de ese circuito, deberían contratarse mediante suscripciones o servicios de cómputo en la nube. La utilidad concreta, en cada caso, depende de las herramientas disponibles y de la tarea que el cliente decida resolver.

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Gabriela RetamarPoliciales y judiciales

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