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Adiós al hombre que bajó a Ulises Bueno del colectivo y le cambió la historia al cuarteto

Marcos Farías murió a los 58 años, después de pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Productor, mánager y director de Radio Máxima, fue el artífice silencioso de algunas de las carreras más importantes de la música popular cordobesa.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me cuesta arrancar esta nota sin que aparezca la imagen del viejo micrófono de Radio Máxima, ese que Marcos Farías tenía siempre cerca, como quien cuida una brújula. La noticia llegó en las últimas horas y todavía duele: Marcos Farías murió a los 58 años, después de atravesar un cuadro de cáncer de hígado y de páncreas que se había complicado en los últimos meses. Quienes lo acompañaban de cerca contaban que, incluso en los días previos, parecía asomarse alguna señal de mejoría, pero el desenlace llegó igual y se llevó a una de las personas que más hizo por el cuarteto de Córdoba en las últimas dos décadas.

Lo que más me sigue dando vueltas es esa escena que repitió varias veces César Tapia, periodista y figura de la propia Radio Máxima, la emisora que el propio Farías conducía. El productor había ido a buscar a Ulises Bueno cuando el cantante, casi derrotado, estaba a punto de subirse a un colectivo y dejar la música para irse a vender pantalones de jean a Tucumán. Lo bajó del coche, le habló con la seguridad de los que ya saben lo que va a pasar, y le dijo, casi textual: "No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate". Después completó la idea con una frase que quedó flotando en el recuerdo de todos: "Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno".

El ojo clínico para descubrir artistas

Porque el dato más fuerte de la carrera de Marcos Farías no fue solo haber sostenido a figuras ya instaladas, sino haber ido a buscar talento cuando todavía era una corazonada. Tapia lo resumió con esa frase que le brotó mientras lo recordaba: "Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán". Y agregó que esa misma intuición la repitió con otros grupos, como Q'Lokura, la agrupación que antes se llamaba Chipote y a la que bancó durante siete años, incluso cuando no les iba tan bien, hasta que la transformación en Qué Locura los llevó a transformarse en otro éxito nacional.

  • Damián Córdoba: una de las apuestas que cambió el mapa del género.
  • Ulises Bueno: el artista al que convenció de no abandonar la música cuando ya tenía un pie en el colectivo.
  • Q'Lokura (ex Chipote): siete años de apoyo hasta convertirlos en fenómeno.
  • La Banda de Carlitos: otro de los proyectos que sostuvo desde la producción.
  • Eugenio Quevedo: la relación más íntima, con un pedido que emociona.
  • Va Como Loco: la orquesta en la que tenía puestas expectativas hacia adelante.

De todas esas historias, la que más me llegó fue la de Eugenio Quevedo. Tapia contó que el cantante le pedía a Farías que estuviera presente en los momentos grandes de su carrera, con una frase que todavía resuena: "Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos". Para el periodista, esa confianza lo dice todo: "Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías". Es que la tarea de un mánager muchas veces se ve recién cuando el artista se sube a un escenario enorme y mira hacia el costado buscando la cara de quien lo ayudó a llegar hasta ahí.

Una radio que también fue un refugio

Porque Farías no fue solamente un empresario de la música. Desde Radio Máxima construyó un vínculo cotidiano con su comunidad que iba mucho más allá de la programación. Tapia contó que la emisora acumulaba remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir entre quienes los necesitaban, en una lógica de asistencia directa que convertía a la radio en una especie de refugio barrial. Esa misma manera de entender la cercanía, la de bancar al otro hasta que el otro pudiera pararse solo, fue la que después trasladó a los escenarios del cuarteto.

Me quedo pensando que, en un género tan popular como el cuarteto, lleno de figuras que se consumen a gran velocidad, lo de Farías fue una rareza: apostó por artistas antes de que fueran negocio, los sostuvo cuando el público todavía no los había elegido y, sobre todo, les dijo cosas simples pero decisivas, como aquella vez que le gritó a Ulises Bueno que se bajara del colectivo. A veces, una sola frase en el momento justo vale más que cualquier contrato. Si te interesa entender de dónde vienen algunos de los nombres más fuertes de la música de Córdoba, la biografía de Marcos Farías es, probablemente, el capítulo que nadie había escrito y que ahora, con su partida, queda obligado a leerse para entender cómo se construyó el sonido de las últimas décadas.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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