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Adiós a la voz que nos enseñó a ser fuertes y amables a la vez: se fue Peter Cullen, el alma sonora de Optimus Prime

El actor canadiense murió a los 85 años en su casa, rodeado de su familia. Dejó una huella que va desde los Autobots hasta Winnie the Pooh, pasando por Depredador y los videojuegos. Lo despedimos repasando una carrera que fue mucho más grande que un solo personaje.

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Ludmila PintosCultura y carnaval · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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Me acuerdo perfectamente de la primera vez que escuché esa voz. No fue viendo una serie animada ni una película: fue en una plaza, un sábado a la tarde, cuando un chico más grande que yo, con una remera de los Autobots gastada hasta el límite, se agachó y le dijo a su hermanito menor, con un tono grave y solemne que parecía sacado de otro planeta: «Los Autobots no matamos». Yo me quedé fascinado. Años después entendí que esa cadencia inconfundible, esa mezcla de nobleza y peso emocional que parecía llegar desde un futuro lejano, pertenecía a un canadiense que se llamaba Peter Cullen y que murió esta semana, a los 85 años, en su casa, rodeado de los suyos.

Una carrera que empezó en los años sesenta y explotó con un camión rojo y azul

La noticia la confirmaron su familia y su representante: Peter Cullen falleció en paz el miércoles 26 de agosto, en su domicilio. No trascendieron las causas del deceso, pero lo que queda es una carrera que cruzó más de cuatro décadas y que, para varias camadas de argentinos, fue prácticamente la banda sonora de la infancia. Nacido en Canadá, Cullen arrancó en los años sesenta combinando actuación frente a cámara con trabajos de doblaje. El papel que lo volvió inmortal llegó en 1984, cuando le puso el cuerpo y la voz a Optimus Prime en la serie animada original de Transformers. Desde entonces, su timbre profundo y sereno se volvió sinónimo del líder Autobot: lo interpretó en cada etapa de la franquicia, desde los dibujos ochentosos hasta producciones cinematográficas recientes como Transformers: Rise of the Beasts (2023) y The Last Knight (2017).

  • Optimus Prime en la serie animada de 1984 y en todas las entregas posteriores de la saga Transformers.
  • Igor, el entrañable burro melancólico de Winnie the Pooh para Disney.
  • Los efectos de voz del Depredador en la película original de 1987.
  • King Kong en la versión de 1976, además de participaciones en franquicias como Knight Rider, Spider-Man, Voltron, G.I. Joe, Tortugas Ninja y My Little Pony.
  • El personaje Thaedus en la serie animada Invincible, uno de sus trabajos más recientes.

Los videojuegos también sintieron su presencia

Para los que crecimos con joystick en la mano, la voz de Cullen no fue solo cosa de la tele. Su impronta también quedó registrada en el mundo gamer, con apariciones en títulos como Transformers: War for Cybertron (2010) y otros juegos donde Optimus Prime seguía siendo Optimus Prime gracias a esa voz inconfundible. Cada vez que un Autobot decía algo en una pantalla, en cualquier formato, era muy probable que detrás estuviera él.

“Peter Cullen falleció en paz, rodeado del amor de su familia y sostenido en el corazón de sus múltiples amigos y de incontables fanáticos en todo el mundo. Su familia pide que honren su notable legado sirviendo a sus comunidades y guiando a otros con compasión, integridad y lealtad, recordando siempre: «sé lo suficientemente fuerte como para ser amable».”Comunicado de la familia de Peter Cullen

Un legado que va mucho más allá de un personaje

Lo que más me emociona, y se lo digo con absoluta honestidad, es que Cullen nunca quedó preso de un solo papel. Fue el noble Optimus, sí, pero también fue el triste y adorable Igor de los Pooh, fue la amenaza acechante del Depredador y hasta un venerable personaje en Invincible, la serie animada de Amazon. Pocas voces tuvieron ese rango. Pocas voces pudieron pasar del heroísmo solemne a la melancolía más profunda sin perder un ápice de humanidad. Por eso su partida deja un hueco raro: no es un actor más del montón, es alguien a quien le debemos escenas, frases y, sobre todo, una manera de entender la valentía.

Las comunidades de jugadores, los fans de la animación y varias figuras de la industria del entretenimiento se volcaron en redes para despedirlo, compartiendo clips, escenas y recuerdos de infancia. Tiene sentido: cuando alguien le pone voz a tus héroes durante cuarenta años, su muerte se siente un poco como una despedida personal. A mí, particularmente, se me viene a la cabeza una y otra vez la frase que el propio Cullen convirtió en consigna: «Sé lo suficientemente fuerte como para ser amable». Si hay un testamento que dejarnos los que crecimos con su voz, creo que pasa por ahí: ser firmes sin perder la ternura, defender a los demás sin dejar de ser amables. En tiempos donde la cultura geek dejó de ser nicho para convertirse en lengua materna de varias generaciones, Cullen fue una especie de traductor emocional. Hoy le decimos gracias con todo el corazón. Y para quienes quieran honrarlo como pidió su familia, la mejor recomendación que les puedo dejar es esa: dense una vuelta por YouTube, busquen alguna escena emblemática de Optimus Prime, pónganse los auriculares y escuchen, una vez más, esa voz que nos enseñó que los líderes de verdad no gritan: hablan bajo, pero se hacen escuchar.

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Ludmila PintosCultura y carnaval

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