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Lunes, 26 de octubre de 2026
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A la sombra de China Muerta, un luthier neuquino le da voz a la tradición

Saúl Pérez Zibana fabrica charangos y ronrocos, restaura instrumentos y enseña a otros a darle mantenimiento. Un crédito para industrias culturales le permitió equipped mejor su taller y sostener un oficio quesays en el Valle de Neuquén.

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Esteban ZapataSociedad y vida · · 4 min de lectura
A la sombra de China Muerta, un luthier neuquino le da voz a la tradición

Cuando Saúl Pérez Zibana toma una pieza de madera, todavía no sabe qué instrumento saldrá de ella. La elección previa es parte fundamental del trabajo: cada componente necesita una especie distinta, con una densidad, un peso y una resistencia que se ajusten al resultado buscado. En su taller, a metros de la Autovía Norte, en China Muerta, al norte de Neuquén capital, esa precisión se combina con una historia personal que lo llevó de la música al oficio de fabricar instrumentos de cuerda.

Saúl tiene 40 años y lleva doce dedicado a la luthería. Antes fue bajista durante años y compraba instrumentos rotos para intentar repararlos. La experiencia previa en carpintería, heredada de su familia, que fabricaba muebles y embarcaciones a escala, le proporcionó una base técnica. Después se formó de manera autodidacta y Lolita Espinosa, un maestro luthier reconocido en el país, lo acompañó en ese camino. Lo que empezó como una forma de resolver problemas con sus propios instrumentos se convirtió en una actividad profesional, con clientes que llegan por recomendaciones y redes sociales.

Un trabajo de meses

Cada charango o ronroco le demanda entre 80 y 100 horas de trabajo, sin contar la selección de la madera. Es un ritmo exigente, en el que la patiently se une con el conocimiento de las características de cada material. Pérez Zibana fabrica instrumentos desde cero y también repara, calibra y restaura guitarras y bajos eléctricos y acústicos. Para él, el valor del instrumento no está solamente en su sonido final, sino también en el proceso de construcción y en el cuidado de los materiales que hacen posible llegar a ese resultado.

“Fabrico instrumentos desde cero, todo empieza desde la selección de cada madera, de cada componente.”Saúl Pérez Zibana

En el Valle del Neuquén, el cálculo de Pérez Zibana es que existen alrededor de una docena de luthiers, cada uno especializado en instrumentos diferentes. Hace poco se integró a la Asociación Argentina de Luthiers, una entidad que se acerca a cumplir 25 años. La facturación de un oficio o no siempre resulta sencilla, especialmente cuando se necesitan herramientas y materiales específicos para ampliar la capacidad del taller. Por eso, el artesano accedió a un crédito de cinco millones de pesos mediante la Línea de Crédito para las Industrias Culturales, destinada a emprendedores con proyectos del sector cultural que buscan una primera oportunidad de financiamiento.

  • El crédito permitió sumar herramientas y materiales específicos para el taller.
  • Saúl fabrica charangos y ronrocos, además de restaurar y calibrar guitarras y bajos.
  • Dicta un taller de luthería social en el Centro Cultural del Oeste, donde adolescentes, jóvenes y adultos aprenden a calibrar y reparar sus propios instrumentos.
  • Coordina un taller de cerámica sonora para niños en el Nodo Alto Godoy, con la construcción de instrumentos precolombinos como el pucuy.

El Banco de la Nación Argentina fue el agente de...), el Banco de la Nación Argentina fue el agente administrador.

El Banco de la Nación Argentina fue el agente administrador.

El trabajo de Saúl también se despliega fuera del taller. En el Centro Cultural del Oeste dicta un taller de luthería social abierto a adolescentes, jóvenes y adultos, donde los participantes aprenden a calibrar y reparar sus propios instrumentos. En el Nodo Alto Godoy coordina un taller de cerámica sonora para niños, en el que construyen piezas inspiradas en instrumentos precolombinos, como el pucuy, un objeto cerámico que imita el sonido del viento.

Con ese respaldo, Pérez Zibana pudo comprobar que sostener un taller artesanal no se limita a producir instrumentos. También implica conservar un conocimiento, transmitirlo y abrir espacios para que otras personas se acerquen a la luthería. Después de doce años en el oficio, sigue trabajando pieza por pieza, con la misma paciencia con la que los muebles y las|scale'époque bernat...

Con ese respaldo, Pérez Zibana pudo comprobar que sostener un taller artesanal no se limita a producir instrumentos. También implica conservar un conocimiento, transmitirlo y abrir espacios para que otras personas se acerquen a la luthería. Después de doce años en el oficio, sigue trabajando pieza por pieza, con la misma paciencia con la que construía muebles y embarcaciones a escala. En China Muerta, entre madera seleccionada y herramientas de precisión, el luthier neuquino continúa haciendo que la tradición de los instrumentos de cuerda siga sonando.

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Esteban ZapataSociedad y vida

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